Mis recomendaciones en Málaga
Llevo años viviendo en el centro histórico. Esto es lo que como y bebo yo, no lo que sale en los folletos. Todo a menos de 20 minutos andando desde el centro, sea cual sea el apartamento en el que te alojes.
Llevo años viviendo en el centro histórico. Esto es lo que como y bebo yo, no lo que sale en los folletos. Todo a menos de 20 minutos andando desde el centro, sea cual sea el apartamento en el que te alojes.
Aquí llevo a quien viene de fuera cuando quiero enseñarle algo distinto: cocina de mercado con mano de chef, sin caer en el típico plato de guía turística.
Pide esto: el tartar de atún y el pescado del día, según lo que haya entrado esa mañana.
Consejo: reserva. La barra se llena rápido y hay pocas mesas.
Está pegada a la Alcazaba y aun así no es una trampa: aquí también hace cola la gente de Málaga.
Pide esto: la tortilla trufada y el brioche de cochinillo.
Consejo: no cogen reserva para todo el aforo. Ve pronto si quieres mesa.
Para una cena algo más especial, con buen vino por copas y sin que la cuenta se dispare como en otros sitios de su nivel.
Pide esto: el bacalao negro, es su plato de referencia.
Consejo: reserva con antelación, sobre todo en fin de semana.
Diminuto, siempre lleno, y con motivo: aquí la tapa se cuida como en pocos sitios del centro.
Pide esto: el atún rojo a la plancha y la pluma ibérica con torta del Casar.
Consejo: cierra los lunes. Ve a primera hora si no quieres esperar de pie.
La tienes casi en la puerta de casa, en la misma calle que el apartamento de Carretería. Aquí no vive nadie de paso, esto es puro barrio.
Pide esto: las croquetas y un vermú de grifo.
Consejo: no cogen reserva. La cuenta te la apuntan con tiza en la barra.
Más de cien años sirviendo alcachofas de ocho maneras distintas. Sin postureo, siempre lleno de malagueños.
Pide esto: las alcachofas Mariano, su plato de siempre.
Consejo: se llena a la hora de comer. Ve un poco antes de las 14:00.
De los sitios que no salen en las guías para turistas pero que cualquier malagueño te recomendaría a la primera.
Pide esto: las sardinas a la plancha y el pescaíto frito.
Consejo: la terraza es pequeña. Entre semana, mejor cenar dentro.
Desde 1960 friendo pescado como se debe. Aquí no hay foto bonita, hay producto.
Pide esto: los boquerones y las gambas a la plancha.
Consejo: a mediodía va lleno de gente de aquí. Cuenta con esperar un poco.
En plena Alameda, sin ser un sitio de postal, con un pescaíto frito que no falla.
Pide esto: la fritura variada y el gazpachuelo.
Consejo: buena opción si vas a comer sin reserva.
El sitio al que voy cuando quiero un café que sepa de verdad a café, sin prisas.
Pide esto: un flat white con su bollería casera.
Consejo: es pequeño. En fin de semana toca esperar sitio.
Café de especialidad a la sombra de la Catedral, sin ser el típico sitio para turistas de esa zona.
Pide esto: el cinnamon roll con el café de la casa.
Consejo: tienen otras sedes en la ciudad, esta es la más cómoda viniendo del centro.
Churros y chocolate desde 1932. Esto no ha cambiado y no tiene por qué cambiar.
Pide esto: churros o tejeringos con chocolate espeso, para mojar.
Consejo: no reservan y siempre hay cola, pero avanza rápido. Ve temprano si puedes.
Desde 1890 en la misma calle Larios. El turrón helado es una institución, no una excusa para turistas.
Pide esto: el helado de turrón o el de Málaga, con vino dulce.
Consejo: en verano hay cola, pero se mueve rápido.
Lo descubrí por casualidad en la Merced y ya no me lo salto cuando paso por la plaza.
Pide esto: el de crema brûlée o el de pistacho.
Consejo: sirven rápido incluso con cola.
Premiado varias veces como uno de los mejores helados artesanos de España. Se nota en cada cucharada.
Pide esto: el de vino de Málaga, tiene guiño local.
Consejo: prueba dos sabores, no te quedes solo con uno.
Desde 1840 en el mismo sitio, sin sillas, con barriles de vino dulce de Málaga detrás de la barra. Esto es historia viva de la ciudad.
Pide esto: el Pedro Ximénez o el moscatel, servidos de barril.
Consejo: se bebe de pie. La cuenta te la marcan con tiza en la madera de la barra.
Coctelería seria, cerca de Larios, para una copa bien hecha sin necesidad de subir a una azotea.
Pide esto: algo de su carta de autor, cambia con frecuencia.
Consejo: reserva si vais en grupo, el local es pequeño.
Cócteles de autor con destilados propios y música en vivo, en pleno centro histórico.
Pide esto: pregunta por su cóctel de temporada.
Consejo: abre por la noche, no es plan de aperitivo.
Si quieres vistas de verdad sobre los tejados y la bahía, esta azotea cumple sin destrozarte el bolsillo como otras.
Pide esto: un cóctel al atardecer, es la mejor hora.
Consejo: de día la piscina es solo para clientes del hotel. Por la tarde-noche se abre a todo el mundo.
Aquí compro yo cuando quiero producto de verdad: pescado, quesos de cabra malagueños, encurtidos. Y de paso, tapeo entre puestos.
Pide esto: los quesos de cabra malagueños y unas ostras o boquerones en alguno de los puestos con barra.
Consejo: abre de lunes a sábado por la mañana, hasta las 14:00. Cerrado los domingos.
El vegetariano de siempre en la Merced, con terraza en la plaza y platos que convencen también a quien no lo es.
Pide esto: el plato del día, cambia y siempre tiene algo bueno de temporada.
Consejo: la terraza se pide mucho en primavera y verano. Ve con tiempo.
Para cuando no te apetece sentarte a comer pero tampoco quieres comida basura: ensaladas y bowls hechos al momento.
Pide esto: compón tu propio bowl con proteína y aliño casero.
Consejo: ideal para llevar y comer en la Plaza de la Merced.